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Camarena de la Sierra | |||||||||||||||||||||||||||
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Maestro de canonistas 24/11/2007
Nadie se lo esperaba. Pero Benedicto XVI incluyó el nombre del jesuita Urbano Navarrete (Camarena de la Sierra, 1920), actualmente rector emérito de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, entre los nuevos príncipes de la Iglesia. Aunque por su edad, 87 años, no será cardenal elector, ve reconocida su contribución a la renovación del Derecho Canónico. "En los años posteriores al Concilio, usted nos ayudó a los canonistas a mantener la cabeza en el rumbo de la Iglesia", le dijo el cardenal Rouco en un encuentro en el que ambos coincidieron a los pocos días de darse a conocer la noticia de su creación cardenalicia. Urbano Navarrete Cortés es el cuarto hijo de una familia de seis hermanos, de los cuales cinco siguieron la vocación religiosa, tres de ellos en la Compañía de Jesús. Ingresó en los jesuitas el 20 de junio de 1937. El mismo cuenta que "al principio de la guerra civil (18 julio 1936), la parte de mi familia que pudo abandonó la zona de Teruel y se reunió en Zaragoza. En ese año 36-37 fui madurando mi vocación a la Compañía de Jesús, en la cual pude entrar el 20 de junio de 1937, en Italia donde estaba el Noviciado de la Provincia de Aragón". Fue ordenado sacerdote en 1952 en el Congreso Eucarístico de Barcelona. Profesor de Derecho Canónico desde 1958 en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, fue Decano de la Facultad de Derecho Canónico (1976-1980). Así recuerda aquella época: "El 9 de octubre de 1958 murió Pío XII, y el 4 de noviembre siguiente fue elegido Juan XXIII, el cual sin pérdida de tiempo anunció su ambicioso programa de gobierno: Un Sínodo diocesano, un Concilio ecuménico, la revisión de Código de derecho canónico. Con esto se abría una etapa apasionante para mí, joven profesor de derecho matrimonial en la Facultad de Derecho canónico de la Gregoriana". 'Tendré que aprender a ser cardenal' Accedió al puesto de rector de dicha Universidad (1980-1986), donde sucedió nada menos que al cardenal Martini, cuando éste fue nombrado arzobispo de Milán. Desde 1990 es profesor jubilado. Autor de numerosos libros e infinidad de artículos, fue también uno de los máximos expertos en la puesta en marcha del nuevo Código de Derecho Canónico, por encargo directo del Papa Juan XXIII. A pesar de sus sobrados méritos, ni el mismo esperaba esta distinción papal. "La primera reacción que tuve cuando me quedé solo, porque la noticia me la dio el secretario de Estado, fue pensar que me habían fastidiado la vejez, porque yo creía que estaba para el descanso, aunque tengo la cabeza muy clara y sigo trabajando". Y es que a pesar de ser una figura internacional, el padre Navarrete hace gala de sus virtudes de toda la vida: sencillez, sinceridad y cordialidad. "Ahora tendré que aprender a ser cardenal, porque no tengo ni idea", admite. |
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Camarena de la Sierra 2005 |
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